Una vez más, la familia fue el epicentro del patinaje en Norte de Santander. Esta vez, no hubo pista ni cronómetro. Las ruedas quedaron a un lado para darle paso a una noche especial, dedicada a reconocer el esfuerzo, la disciplina y los resultados de los mejores deportistas de las temporadas 2024-2025 y 2025-2026.

La noche esperada llegó cargada de reconocimientos, aplausos e incentivos económicos para quienes, durante las últimas temporadas, llevaron los colores de Norte de Santander a diferentes escenarios deportivos nacionales e internacionales.
Pero la jornada tuvo un ingrediente diferente. Entre reconocimiento y reconocimiento, la concentración y la suerte se encontraron. El juego también tuvo su momento y el bingo se convirtió en uno de los protagonistas de la noche.

Los ojos estuvieron puestos en los premios. Gracias al respaldo de Arroz Zulia y Natural Ropa Deportiva, se entregaron sillas, licras y premios en efectivo, que se sumaron a los incentivos económicos otorgados por la Liga de Patinaje de Norte de Santander a los deportistas más destacados de las temporadas.

La celebración comenzó con un reconocimiento especial a quienes muchas veces están detrás de cada triunfo: los padres de familia y los entrenadores. Ellos han acompañado procesos, madrugadas, viajes, entrenamientos y competencias, siendo parte fundamental de la formación de deportistas que hoy dejan en alto el nombre de la región.
Y entonces llegó el momento esperado.
Uno a uno comenzó a escucharse los nombres de los mejores. Los que estuvieron en los primeros lugares, los que hicieron de la constancia un hábito y de la disciplina una herramienta para alcanzar sus objetivos.

Los aplausos acompañaron cada entrega. No solo se reconocían resultados; también se exaltaba el camino recorrido para conseguirlos.

La noche avanzó entre emociones, sonrisas y encuentros familiares, hasta que el bingo volvió a llamar la atención de todos. Dos partidas cerraron la jornada y, entre ellas, llegó la más esperada: el premio mayor, 500.000 pesos en efectivo.

El telón cayó con alegría.
Fue una noche diferente, una celebración en la que la integración volvió a demostrar que el patinaje es mucho más que competir. Es compartir, acompañar, celebrar y crecer en familia.

Así se vivió la noche de los destacados: con los protagonistas sobre el escenario, los aplausos como banda sonora y una familia del patinaje que, una vez más, demostró que cuando se rueda en la misma dirección, los triunfos se disfrutan mucho más.
